¿Límites o más bien oportunidades? (Por Tati Píriz, educadora social)

Desde niña he dicho que quería dedicarme a ayudar a todas aquellas personas que lo necesitaran. Ya en aquel entonces apuntaba maneras… Cuando empecé en la universidad entendí que eso no era tan sencillo. Me encontré estudiando el grado de Educación Social, la situación era difícil y las posibilidades de acabar el grado y tener una salida profesional donde cumpliera mi objetivo eran escasas.

Entonces llegué a la conclusión de que debía conseguir experiencia y sobre todo aclarar si realmente quería dedicarme a ayudar a esas personas que lo necesitaban. ¿Y qué mejor manera que manteniendo contacto con ellas mismas? Empezó mi búsqueda y encontré una entidad que se dedicaba a la inserción socio laboral del colectivo de salud mental, que me parecía realmente interesante y del que además no estaba profundizando demasiado en el grado.

Recuerdo el primer día que llegué a la Fundació Es Garrover y conocí sus instalaciones (que han mejorado considerablemente a día de hoy), sus usuarios y sus profesionales. Me encantó. Llegué a casa con una dosis de motivación que no había tenido durante los tres años que llevaba estudiando el grado, contándole a mis familiares que me había encantado y que había quedado con la responsable del Servicio de Estancias Diurnas en qué pensaría una actividad que pudiera realizar como voluntaria con los usuarios y usuarias.

Empecé mi voluntariado haciendo esa actividad dos veces por semana y, lo que es más importante, conociendo a los usuarios, a los profesionales y en general la fundación.

Más tarde, ahí mismo, realicé las prácticas profesionales del grado. Este periodo fue realmente enriquecedor, conocí a fondo el funcionamiento de toda la entidad, ya no acudía únicamente dos veces por semana, sino que durante meses estuve participando casi cada día, los profesionales me ayudaban, me apoyaban y me formaban; y los usuarios ya me conocían y cada vez teníamos más confianza los unos con los otros.

El tiempo fue pasando y yo fui alternando mis prácticas profesionales con el voluntariado. Hasta que se me ofreció un puesto como monitora de actividades, ya que aún no había finalizado mi formación. Con el tiempo, conseguí finalizar la carrera, imagino que bastante más motivada que otros estudiantes que estaban convencidos de que al acabar no encontrarían nada como educadores sociales.

Poco a poco he ido adquiriendo funciones de educadora social y, no sólo eso, sino que he podido ser partícipe del crecimiento de la fundación y de los cambios en sus servicios como, por ejemplo, el Servicio de Estancias Diurnas que ha pasado a ser un Servicio Ocupacional que atiende a un mayor número de usuarios. Además, he ido aprendiendo, enriqueciéndome como profesional y sobre todo como persona.

He tenido la oportunidad de superar mis limitaciones, oportunidad que extrapolándolo a la salud mental deberíamos tener todas las personas. Todos deberíamos tener algo o a alguien que nos motivara a conseguir lo que nos proponemos y nos ayudara a superar nuestros “límites” que, a veces, son ficticios. Por tanto, actualmente mi objetivo ha cambiado, ya no quiero ayudar a la gente que tiene problemas, ahora quiero ayudar a conseguir objetivos y superar esas fantásticas limitaciones.

Tatiana Píriz, educadora social del servicio ocupacional de la Fundació Es Garrover.

Utilitzem cookies pròpies i de tercers per oferir els nostres serveis, optimitzar l’experiència d’ús de la nostra pàgina web i analitzar els hàbits de navegació dels nostres usuaris amb finalitat de millora. Si continua navegant, considerem que accepta el seu ús. Pot consultar com canviar la configuració o obtenir més informació