Un total de 91 personas y 30 familias participaron en 2025 en el programa Bienestar Emocional: Conexión y Comunidad, desarrollado por la organización Gira-Sol con el apoyo de la Conselleria de Familias, Bienestar Social y Atención a la Dependencia del Govern de les Illes Balears, con un presupuesto anual de 150.378,40 euros a cargo del IRPF social. Además, el equipo de Bienestar Emocional ha impulsado la figura Clave de Oro y ya son 23 las personas que se han sumado a esta iniciativa, que tiene como objetivo construir comunidades protectoras en salud mental.
El proyecto Bienestar Emocional: Conexión y Comunidad pretende mejorar el bienestar emocional y reducir el riesgo de suicidio en personas que conviven con un trastorno mental, trabajando en colaboración con las familias, el entorno próximo de las personas afectadas y la comunidad desde una perspectiva sociocomunitaria. Además de las personas y familias atendidas, se han llevado a cabo 37 acciones de sensibilización.
La figura Clave de Oro
Clave de Oro es una formación abierta a toda la población que tiene como objetivo construir comunidades protectoras en salud mental. Se dirige a personas que, sin necesidad de formación previa, quieran aprender a escuchar, acompañar y orientar a alguien que esté pasando por un momento difícil.
La formación consta de tres sesiones presenciales de dos horas, en las que se trabajan temas como el estigma en salud mental, las señales de alarma, las habilidades comunicativas y la red de recursos existentes.
Las personas que completan la formación se convierten en Claves de Oro: referentes accesibles dentro de la comunidad —familiares, vecinas, comerciantes, jóvenes, personas mayores…— que pueden detectar situaciones de malestar y actuar como puente hacia los servicios especializados.
Esta formación también proporciona herramientas y recursos a las personas que la realizan para poder abordar la grave problemática que supone el suicidio. Es una manera de crear y sumar agentes de prevención dentro de los territorios en el marco de una estrategia comunitaria para la prevención de la conducta suicida.
Hablar de salud mental no es responsabilidad exclusiva de los profesionales, sino que nos interpela como sociedad. El silencio y el estigma pueden agravar el sufrimiento y dificultar la búsqueda de ayuda. En cambio, una comunidad que habla abiertamente y con respeto crea espacios donde es más fácil pedir ayuda a tiempo.