Fundació Es Garrover
Cabalgando hacia la salud mental

“Los caballos tienen una gran sensibilidad, han conectado con nosotros desde tiempos inmemoriales”. Así nos lo explica Josefina Sintes Janer, instructora en el centro S'Hort Vell. Actualmente se encuentra realizando sesiones asistidas con caballos con algunos de los participantes de los servicios de la Fundación Es Garrover, entidad que desde el año 2005 trabaja para la inserción social y laboral de personas con trastorno mental en la zona de Inca. En estas sesiones los participantes trabajan la autoestima y la gestión de sus propias emociones mientras cuidan y conectan con estos animales.


Teràpia amb cavalls a s'Hort Vell from Fundació Es Garrover on Vimeo.

Josefina contactó a principio de año con Es Garrover con la propuesta de realizar este tipo de sesiones con personas con diagnóstico en salud mental. Pedagoga y educadora en el ámbito social durante más de cuatro décadas, no fue hasta después de su jubilación cuando entró de lleno en el mundo equino. “A tu edad cómo vas a estar con caballos y a montar” le decían, pero su pasión por estos animales venía de toda la vida, así que no solo aprendió a montar, sino que comenzó un postgrado en S'Hort Vell de “Intervenciones Asistidas con Animales” trabajando en el mismo centro una vez finalizado. Recuperó su vocación como educadora, esta vez acompañada con los caballos y durante tres años ha impartido clases de educación emocional a jóvenes del ámbito escolar.

De cara a mejorar y entender mejor qué es lo que está logrando con estas intervenciones y para demostrar que esto no es una moda, sino que los caballos realmente desprenden una energía y permiten catalizar esta educación emocional, Josefina comenzó en 2019 un máster de Inteligencia emocional y Neurociencia en el Instituto Psicobiológico de Madrid. Es por ello que contactó tanto con Es Garrover como con el Instituto de Sineu para realizar el trabajo final de investigación del máster y al mismo tiempo demostrar su tesis.

El único requisito que tenían que cumplir ambas instituciones era claro. Los participantes debían ser menores de 30 años y la investigación se centraría en trabajar el autoconocimiento, es decir el concepto o percepción que tienen de ellos mismos, y a raíz de esto potenciar su autoestima. Para esto la función del caballo es clave ya que se convierte después del educador y el participante en el tercer actor del proceso educativo. “Ese tercer actor es un actor que impresiona, que motiva, que produce una reacción, la que sea, pero siempre de carácter emocional y que no juzga, tiene mucho interés en conectar”. A través de esta conexión emocional se buscapotenciar la figura de la persona usuaria cuidando ella del caballo, pasando de ser persona cuidada a persona cuidadora. De esta manera la persona se empodera y mejora su autoestima.

La actual situación con la Covid-19 ha afectado a la duración del proceso de investigación. Lo ideal para obtener unos resultados más concluyentes era realizar un mínimo de doce sesiones, pero estas se han tenido que reducir a ocho a lo largo de dos meses.Aun así las impresiones tanto de los participantes de Es Garrover como de Josefina han sido muy positivas, ya que desde un primer momento conectaron con los caballos. La idea para tener una serie de datos estadísticos es que los participantes realicen dos cuestionarios por sesión. Uno al llegar al centro y otro al terminar, en donde han de valorar cuál es su estado de ánimo, cómo se encuentra emocionalmente hablando, su nivel de autoestima,etc. Por el momento un hecho que se ha visto es que todos los usuarios al terminar la sesión siempre se han ido con una mejor puntuación emocional y de ánimo de la que llegaban al centro. Ana Isabel Alomar, una de las participantes de este proyecto, confiesa que cada vez que viene a ver a Annie (su caballo en el centro) se encuentra mejor y le aporta algo positivo.

En estas terapias se tratan temas de todo tipo y las sesiones son de lo más variadas. En un primer momento los participantes conocen a los caballos de los cuales aprenden los aspectos más básicos de su comportamiento, lenguaje y cuidado. Josefina lo tiene claro: “Lo primero que han de hacer para participar en el proyecto es que se han de encontrar en un entorno seguro y perder un poco el miedo al caballo. Conocerlo y ver como se conocen, que lenguaje se utiliza…”. En estas primeras sesiones se crean las parejas, ya no solo eligiendo la persona el caballo con el que mejor se encuentra sino también casos en que es el caballo quien elige a su compañero.

A través de los caballos se pueden trabajar multitud de situaciones y emociones, por lo que cada sesión se puede ir adaptando al día a día de los participantes, según lo que vayan expresando y viviendo. Son ellos los que van dando las claves a Josefina para tratar más o menos determinados aspectos. Hasta ahora han trabajado temas como el saborear el momento presente, tratar de superar los obstáculos que la vida nos pone o gestionar las necesidades del animal que depende de ellos.

Lo cierto es que la química que se da entre los participantes y sus compañeros cuadrúpedos es evidente, ya que en todo momento se buscan, se ayudan y comparten tiempo de paz y sentimientos a flor de piel. Y aunque la investigación siga en curso y no haya resultados numéricos, lo que sí queda claro viendo estas sesiones es porqué la unión de los hombres y los caballos viene tan de lejos.

Miguel Ángel Rite

Carlota Shade Olowu